El Ayuntamiento de Argamasilla de Alba reduce considerablemente la presencia de la procesionaria del pino

Diferentes zonas públicas de la localidad y próximas a ella han sido fumigadas con dos tratamientos en diferentes periodos para cubrir el ciclo de vida de estas orugas

Pinar  y la procesionaria del pino

El área de Medioambiente y Jardines del Ayuntamiento de Argamasilla de Alba, dirigida por el concejal Enrique Peces, ha llevado a cabo en los dos últimos años el tratamiento de diferentes zonas de la localidad y alrededores, como el pinar junto a la depuradora municipal, contra la Thaumetopoea pityocampa, una especie de oruga comúnmente conocida como procesionaria del pino. Además, cabe destacar las importantes labores de mantenimiento realizadas en este pinar que, junto al tratamiento contra la procesionaria, han incluido la plantación de nuevos árboles, por parte de los niños y niñas de las Aulas Corresponsables, la poda por las zonas bajas y limpieza para facilitar el tránsito por él y la realización de actividades de ocio y deporte bajo la gran sombra que ofrece.

Así, los tratamientos realizados por el Ayuntamiento han reducido considerablemente la presencia de esta oruga en los pinares cercanos a la localidad, desapareciendo prácticamente en su totalidad las bolsas que se veían en los pinos en años anteriores.


Argamasilla de Alba reduce considerablemente la presencia de la procesionaria del pino


Según informa el técnico de Parques y Jardines municipal, Vicente Sáez, para controlar su presencia y la aparición de posibles plagas, el Ayuntamiento ha realizado en los dos últimos años varios tratamientos químicos con Decis Expert (nombre comercial), y la materia activa Deltametrin al 10 %, en diferentes zonas del término municipal como en el pinar próximo a la depuradora y los márgenes del malecón, desde la zona del puente de la autovía hasta el Castillo de Peñarroya, y desde la depuradora de aguas residuales en dirección a Alcázar de San Juan. En estos últimos lugares, aunque no son zonas de propiedad municipal, se decidió tratar los árboles que plantó el Ayuntamiento y evitar que la procesionaria se instale en ellos y se propague. Asimismo, se han aplicado tratamientos en las zonas de tránsito de personas, como la conocida “pista de la confederación” entre el puente de La Membrilleja y el puente de la autovía. En total se han empleado en torno a 30 cubas de mil litros cada una.

Estos tratamientos han sido realizados por profesionales, ya que los pelos urticantes pueden liberarse al aire durante la eliminación del nido y causar problemas de salud, y a la necesidad de utilizar equipos específicos, de gran potencia, que empapen completamente los pinos y alcancen los 14 metros de altura de algunos de ellos, indicaba el técnico municipal.


Thaumetopoea Pityocampa o procesionaria del pino

Estas orugas son nativas de Europa y se encuentran en los bosques de pinos en la región mediterránea. Tienen un cuerpo peludo con manchas rojas y blancas, y una fila de pelos urticantes en la parte superior de su cuerpo.

La Thaumetopoea pityocampa es más activa durante los meses de invierno y primavera. Durante este tiempo, las orugas descienden de los árboles y forman largas procesiones en el suelo en busca de lugares para enterrarse y convertirse en crisálidas. Es durante este período cuando las personas y los animales tienen más probabilidades de entrar en contacto con las orugas y sus pelos urticantes.

En concreto, el momento ideal para aplicar el primero de los tratamientos, y así evitar su proliferación, es en los meses de febrero y marzo, cuando caen desde las bolsas. El segundo tratamiento debe realizarse en el proceso en el que la procesionaria pasa de larvas a adultos y vuelven a poner los huevos, que es aproximadamente en septiembre u octubre. Es en este momento en el que vuelven a subir a los árboles y se alimentan de las hojas, antes de crear las bolsas que cuelgan de los árboles para pasar el invierno.

La procesionaria del pino puede ser perjudicial para los pinos y otros árboles. Consumen las hojas y pueden debilitarlos hasta matarlos. En cuanto a los problemas que puede causar la procesionaria en humanos y animales, los síntomas más comunes son erupciones cutáneas, picazón, enrojecimiento y dolor. En casos graves, la exposición a los pelos urticantes puede provocar dificultad para respirar, vómitos y fiebre. Los perros y otros animales que entran en contacto con las orugas pueden sufrir problemas respiratorios y en algunos casos, incluso la muerte.

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